viernes, 16 de enero de 2009

El libro de relatos

Intrigadísima sacó de la estantería aquel libro de relatos y trató de recordar. No le sonaba nada. Estaba casi segura de que jamás lo había comprado. Ni siquiera conocía al autor, un italiano llamado Stefano Benni. ¿Se lo habría regalado alguien? Buscó alguna dedicatoria entre las primeras páginas pero estaban vacías. Un libro a estrenar editado en 2001 que había aparecido misteriosamente en su librería. Qué extraño, pensó, pero como acababa de terminarse una novela y tenía que empezar un libro nuevo se lo llevó.

Leyó el primer relato durante el trayecto al trabajo. Le gustó mucho. Luego llegó a la oficina y entre papeles, emails y llamadas de teléfono pasó la jornada. Llegó hasta la estación y esperó. Cuando llegó el metro abarrotado de gente se hizo un hueco como pudo e imaginó ese momento mágico en que uno llega a casa, se quita los zapatos y bajo la manta del sofá se toma un té. Pero entonces se fijó en un chico apoyado junto a la puerta del vagón que leía. Increible, pensó, ¿no es el mismo autor? Y sacó su libro para comprobar que, aunque eran novelas diferentes, el escritor era el mismo.

El chico debió notar su mirada porque levantó la vista y ella esquivó sus ojos. Pero se dio cuenta de que leían al mismo tipo y sonrió. No era especialmente guapo, pero tenía un aire despistado que le hacía interesante. Siguieron mirándose. Cuando llegó su parada ella se dirigió a la puerta del vagón sobre la que él se apoyaba.

Qué casualidad. Yo también me bajo aquí...

11 comentarios:

Álvaro Dorian Grey dijo...

Yo me fijo mucho en la gente en el metro y los libros que leen, me gusta saber que van leyendo...

Por cierto, CCOO, USO, UGT, Izquierda Unida, PSOE, la Asociación Hispano-Palestina Jerusalén, el Foro Social de Madrid y otras organizaciones políticas, sociales y ciudadanas han convocado una concentración vigilia con el lema Paremos la masacre del pueblo palestino para el sábado 17 de enero, a las 18 horas, en la Puerta del Sol de Madrid.

Saludos y salud

ETDN dijo...

Jajja, Stefano Benni es uno de los autores favoritos de Microalgo. Yo empecé "Tierra", que me regaló él, y no he avanzado mucho, la verdad. No me enganchó y se me han ido cruzando otros por el camino. Pero es un autor que sigo teniendo pendiente...

aroa dijo...

uoooh que felí

yo prefiero no mirar, me doy disgustos, nadie lee poemitas! solo gratuitos ( y lo he dejado) y tochoncios históricos

Anónimo dijo...

que sutil... que ligero.

no cambies.

NáN dijo...

Un relato que no pincha. Sino todo lo contrario. Bienvenido sea.

(le doy el queo a Nacho)

Microalgo dijo...

Queo recibido.

¿La última lágrima? ¿El bar del fondo del mar?

Yo me he zamapado todo lo que está editado en castellano de este hombre... y dos o tres cosas más en italiano (no lo hablo, pero con un diccionario y esfuerzo puedo con los cuentos. Con alguna novela en italiano -Elianto, por ejemplo- no pude, y estoy esperando que la traduzcan).

Pregúntele a CarmenMoreno (así, todo junto) de dónde ha sacado su pseudónimo para mi blog (Margherita Dolcevita).

En fin: un premio nobel para ese tío.

Y gracias por traerlo a colación.

Y sí, es un buen parámetro para empezar a catalogar a una persona. En Cádiz no hay metro donde encontrar a una dama leyendo a Benni (ante la que, probablemente, caería yo casi incondicionalmente rendido).

Besotes.

¿Ha leído Usted Baol?

¿Quiere leerlo?

María a rayas dijo...

vaya...este Stefano Benni si que levanta pasiones...para aclarar dudas dire que los libros implicados en este texto (fruto absoluto del poder de la literatura de rescatar fragmentos de vida y dotarlos de mucho más encanto)son La última lágrima y Tierra (este último en italiano). Espero con eso haber aclarado alguna duda...


besos a todos!!!

Víctor González dijo...

Cuando era adolescente jugaba en ocasiones en el metro a "dime lo que lees y te diré si podría enamorarte de tí". Acabé enamorándome en una ciudad en la que no había metro.

Cecilia Alameda Sol dijo...

No hay que fiarse del todo, que a veces te encuentras (me ha pasado) que un tipo que te resulta retorcido, traicionero, pelotilla te dice que está leyendo un libro que a ti te ha parecido maravilloso... No, no es que hayas errado en tu percepción del individuo, porque contigo se ha portado fatal (te ha espiado, incluso) y con tus compañeros otro tanto. ¿Cómo le puede gustar ese libro de Salman Rushdie que tanto te gustó a ti? Increíble

María a rayas dijo...

Sí Cecilia, no hay que fiarse...las señales hay que interpretarlas porque no siempre nos llevan a la dirección correcta...

Víctor, que microcuento más maravilloso acabas de regalarnos en el comentario...gracias!!

un beso

Anónimo dijo...

Hola Mery estamos en casa de la tia Mº Angeles ya tienes unos nuevos seguidores. Besos

Cuento a la vista

Cuento a la vista
La parte niña del vestido a rayas