martes, 5 de mayo de 2009

Plantón


En días como este se me escapan los reproches y solo me apetece decirte que me he plantado.
Que he dejado pasar los trenes mientras te esperaba.
Que al ver que no llegabas he recorrido uno a uno todos los bares de esta ciudad.
Que te he buscado en el fondo de cada botellín de cerveza vacío y solo he visto mi imagen borrosa llamándote a gritos.
Que he preguntado, que he implorado, que he seguido a otros que me dijeron que sí. Que me dijeron que aquí.

Pero "aquí" tampoco estabas.

Y al volver a la estación me han dicho que no tuve bastante paciencia.
Que no supe esperar.
Que llegaste y no me encontraste pero que regresarás seguro.
Y es lo que toca otra vez. Esperar.

Yo me siento de nuevo en el banco de siempre y contemplo las vías. Y me obligo a sonreír pensando que estás a punto de volver a por mí.
Me lo dicen todos.
Ya llegará. Todo llegará.

Pero pasa el tiempo y no es verdad.
No llegas y me canso.

6 comentarios:

ANABEL dijo...

Entiendo que alguien se canse de esperar, yo también me canso, espero, espero, y a veces ni tan siquiera sé lo que espero, tanto tiempo hizo que se olvidara. Al menos tú todavía recuerdas el objeto de tus desvelos, de tus sentadas ante la vía del tren.
Besos

Mega dijo...

Y es que hay esperas que desesperan.

Un besazo

El callejón de los negros dijo...

Esperando se conoce gente. Personas que esperan. Y juntos se puede empezar tomando una copa en un bar con cristalera por si vienen...

Antonio

RGAlmazán dijo...

A veces se espera demasiado. Tanto esperar como ser esperado no son situaciones deseables cuando transpasan los límites de lo razonable.

Salud y República

María a rayas dijo...

Ay Anabel, a mi me pasa un poco como a ti, a veces ni siquiera sé exactamente lo que espero...

Mega, si que desesperan, sobre todo los días que se hacen cuesta arriba, ¿no crees?

Callejón...en las estaciones no solo se espera a personas...aunque lo de tomar una copa en un bar con cristalera me parece de lo más apetecible...por cierto, bienvenido al vestido a rayas...

Rafa, el problema es que uno no sabe cual es el límite, uno siempre piensa ya es demasiado, pero si justo ahora que me voy llega...y uf, al final nos eternizamos y esperamos más de la cuenta...(y nos damos cuenta demasiado tarde que nos han dado plantón...)

un abrazo fuerte a todos!!!

Microalgo dijo...

La comprendo, Dama a Rayas.

Cuánto carajote hay en este mundo.

Un besillo.

Cuento a la vista

Cuento a la vista
La parte niña del vestido a rayas