lunes, 7 de noviembre de 2011

Debería hacerlo

Y si afuera no está lloviendo debería hacerlo. La oscuridad se va adueñando de la casa y nadie enciende las luces. Y el cuerpo no responde (debería hacerlo). Quiere dormir pero no duerme, y abro los ojos y voy desentrañando las formas azules de la mesa, de los libros, de la ropa acumulada en la silla. Debí dejar mi alma abandonada en la barra de un bar, beberme dos gin tonics o tres. Acumular tristezas y fracasos a lo largo del tiempo y sacarlos todos a pasear tal día como hoy.

La casa se llena de luces, el útero se encoge y se desprende y las piernas flojean. Y me pregunto qué es lo que provoca esta reacción de alergia a la vida, esta lluvia y esta desidia. Fui recogiendo piedras que guardé en un bolsillo y ahora se acumulan todas junto a mi puerta. No me dejan salir (deberían hacerlo).

Las calles de la ciudad más olvidada de la tierra lucen grandiosos su carteles electorales de colores brillantes. Yo espero un autobús que no pasa en la dirección correcta (o tal vez sea yo la que no esté en el sitio adecuado) y cuando llego a casa rompo un vaso. Los cristales se me clavan en la muñeca y sangro. Poco, casi nada. La sangre se me escapa por otro lado, los cristales se me clavan en otro punto. Quiero rendirme en el suelo de la cocina y llorar a borbotones, como la sangre de mis muñecas que no se escapa (debería hacerlo).

Tal vez así, tumbada y desbocada, echada a perder como esta tarde absurda, podría recoger todos los fragmentos y hacer que tuvieran sentido.
La lluvia, el cuerpo, las piedras, la sangre.


Debería hacerlo.

4 comentarios:

JuanRa dijo...

No sé si me ha encantado o te odio un poco por conseguir que empatice con esos sentimientos que tienen una pinta muy fea.
Lo bueno, es que sientes, estás viva y viviendo. Eso siempre es positivo.
Después de la lluvia hay un momento mágico en el que todo parece calmarse de golpe y el cielo está despejado y las calles mojadas con ese brillo tan bonito que da el agua.
Gracias por escribir!

María a rayas dijo...

Hola JuanRa, gracias por asomarte al vestido a rayas, que a veces, ya ves, tiene cosas como esta, que solo la lluvia limpia.

Lo bueno, lo positivo, como dices es vivir, seguir viviendo...

Un abrazo

H.O. dijo...

Me ha encantado tu ¿cuento? ¿historia? ¿relato? ¿parrafo de diario? me ha gustado sobre todo porque suena tan a verdadero como el teclear de las palabras que acribillo en esta pantalla blanca, eres una de esas personas complicadas y complejas condenadas a no encontrar nunca la felicidad plena en la vida, o eso, o supiste "mentir" bien en el relato, como si se pudiera tocar bien el violin sin tener ni idea de musica, ¿tendras mas relatos como este? Lo descubrire, guardare este enlace y seguire leyendo mañana.

Suerte.

María a rayas dijo...

¡Bienvenido al vestido a rayas!
Espero que no tengas razón, y que no esté condenada a la infelicidad perpetua. Aunque en cierto modo, ¿quién quiere la felicidad plena si se puede disfrutar, como en una montaña rusa, de todos los picos emocionales(felices y tristes)que nos otorga la vida?

ahí queda eso...

Cuento a la vista

Cuento a la vista
La parte niña del vestido a rayas