miércoles, 14 de mayo de 2008

Seguiré caminando...


Cuando éramos pequeños, nos enseñaron que en la vida hay que esforzarse para conseguir lo que uno quiere, que hay que trabajar duro, demostrar lo que se vale, no dejar de luchar. Sin embargo, la vida real, o la vida tal y como hoy está establecida, nada tiene que ver con esta premisa. La vida es suerte, o contactos, o morro. La vida, qué se yo, es otra cosa. Y el esfuerzo no siempre obtiene recompensa, y a veces los sueños se rompen en pedazos y tenemos que agacharnos a recoger cada cachito y tratar de recomponerlos.

Malos tiempos esta semana en la casa con balcón. El suelo de nuestro salón está lleno de pequeños trocitos de ilusiones que alguien rompió. Algunos son míos, otros, la mayoría, no. Pero todos, propios o ajenos, se me clavan y me hacen sangrar y de nada sirve que me vista como el duende de la navidad (de rojo y verde) y salga, sonrisa en boca, a colorear esta ciudad gris.

Quería creer que era suficiente con desear algo con fuerza para que se tornara real, pero la realidad tenía otros planes. Así que me planto, me canso y digo que nunca más. Me enfado y no respiro...

Pero en el fondo soy una creyente practicante de eso que llaman felicidad, así que me obligo a no perder la fe y a seguir creyendo en los sueños.
No queda otra.
No veo más opción.

Acepto, sigo la partida, aunque no deje de ladrar y pensar que por una vez, joder, las cosas podrían salirnos bien. Se me escapa un qué injusta es la vida, e inmediatamente me siento culpable. Ayer operaron por un cáncer a la madre de una de Nosotras(h) y eso sí que es injusto. Todo lo demás no son más que pequeños baches en el camino.

Así que no lo pienses (o piénsalo). Por ella, por tí. Sigue caminando.

6 comentarios:

Anab dijo...

Más razón que una santa. Eso es lo que tu tienes. Además eres propietaria de unos preciosos zapatos que te mangaría si fueran del número 39.
En serio, no queda otra que tirar, levantarse y seguir caminando. Lo que pasa es que a veces uno pierde la dirección el sentido, y no sabe bien donde acaba. Y sí, es frustrante que el amiguismo se premie muchas veces más que la preparación, que sólo los contactos abran puertas... pero no podemos quedarnos mirando la vida pasar sin más.
Mucha fuerza para tu amiga, y su madre. Espero que la operación salga bien.
Besos con sobrepeso.

AROA dijo...

eeeh! que nadie haga cachitos la ilusión en la casa con balcón

que nadie les crea
a los que quieren hacernos pensar que todo se perdió ya hace tiempo


sigue caminando
que hay mucho trayecto por recorrer

ánimo a quien lo necesita y que esos zapatos tan 'tú' te mantengan en pie

FBlack dijo...

arriba ese animo, no hay mal que cien años dure y aunque a veces pasemos rachas(mas cortas o mas largas) siempre vienen dias mejores.
Un saludo!

Anónimo dijo...

eyss preciosa...
nuestros problemas nos afectan a nosotros y por eso nos parecen enormes, que no seremos capaces de soportarlos...y luego nos dan mazazos sobre gente que conocemos y nos sentimos culpables y nos decimos que como podemos agobiarnos por mimiedades, pero somos humanos y no podemos evitar pensar en nosotros...lo bueno es qeu rectificamos y ante algo grave sabemos estar con los que lo necesitan.

no pierdas la esperanza, a pesar del enchufismo si trabajas por lo que quieres tendras más satisfacciones que si te las dan y al final se consiguen....o eso decia pedrules...y no creo que estuviera equivocado.

besines

María a rayas dijo...

pues sí...cómo bien dices FBlack, no hay mal que cien años dure...ni lluvia...que yo creo que la culpa de todo la tiene esta maldita e interminable lluvia madrileña que no respeta ni las fiestas de guardar (como San Isidro...)

anab...a mi también me encantan esos zapatos pero creo que los míos te quedarían pequeños...

sí, aroa, mucho que recorrer, todo por recorrer, ¿te subes a este carro? (creo que de hecho ya estas dentro...)

amiga...si lo decía pedrules entonces no hay nada más que hablar...a dibujar sonrisas...

beso a todos y gracias por la inyección de optimismo!!
María

Víctor González dijo...

Igual que ocurre con la inspiración que espera a que la necesites para venir, ocurre con el ánimo ante los reveses. Habrá más o menos, pero el centro, el motor de todo somos uno mismo y la sabiduría del tiempo nos lo va enseñando. Actitud de no rendirse jamás y buscar en nuestros semejantes, no la fuerza, más bien un referente para el equilibrio.
Definitivamente te incorporaré a mi radiobaliza. Serás parte de este campo de vuelo de la literatura.
Saludos.

Cuento a la vista

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La parte niña del vestido a rayas