sábado, 29 de mayo de 2010

Suerte

Adrián tiene las manitas arrugadas y las uñas perfectas y largas. Duerme y nosotras lo miramos embelesadas. Somos cinco mujeres sin idea de casi nada, que le miramos con ternura, miedo y sorpresa. Qué tendrá dentro, nos preguntamos mientras el pequeño Adrián agita las manos en pleno sueño, como asustado ante una pesadilla que le lleva de vuelta al útero oscuro y cálido donde surgió la vida.

Luego alborotamos, hacemos planes, sonreímos a la cámara que dispara automáticamente apoyada en la repisa. Mira a esas cuatro mujeres, le murmuro suavemente a su minúscula oreja. ¿No son perfectas?

Él vuelve a agitar espasmódicamente sus manos, abre los ojos, me mira sin ver, vuelve al sueño.
Hemos tenido suerte, Adrián.
Mucha suerte.


4 comentarios:

NáN dijo...

¡Pobre Adrián! Hacerse con una madre y tres tías chifladas por él en una sola tacada.

Lo vais a amasar, pellizcar, besuquear hasta que pueda defenderse y os rehúya. Lo vestiréis con cosas monísimas que encontraréis en los viajes y envidiará la normalidad con la que visten los chicos de su edad. Haréis intincadas excursiones a los bosques de España para recoger frutos exquisitos con los que hacerle mermeladas sobrenaturales. Babeará viendo los bollos industriales que comen los otros.

Este acaba pasando del mundo y se hace poeta, seguro.

Aroa dijo...

jejeje

me parece acertado, Nan

trataremos de comprarle a tiempo el disfraz de mosquetero

alicia dijo...

Adrian, trébol de cuatro hojas, florecilla despeinada.
Felicidades por tu buena fortuna!

María a rayas dijo...

pues eso intentaremos Nano...yo ya le he dicho que como me salga no lector le desheredo...grrrr

ay Jar qué mono es...

Alicia...quizá es él, con sus cuatro hojas, el que nos traiga suerte...

besos a los tres

Cuento a la vista

Cuento a la vista
La parte niña del vestido a rayas