miércoles, 20 de febrero de 2008

19 meses

No recuerdo por qué estábamos tan cansadas, ni por qué había televisión en casa de Laura Davi, pero tengo la imagen de nosotras cuatro tiradas en aquellas camas-sofás tan típicamente cordobesas viendo algo parecido a operación triunfo, versión México. Tan cansadas como para no reaccionar cuando un mensaje al celular nos avisó de que Fidel, ingresado, había delegado en su hermano. ¿Fidel? ¿Herrera Beltrán?

Tan sumidas en nuestro universo mexicano, en Córdoba no había más Fidel que nuestro gobernador, y ninguna noticia importante traspasaba esa frontera. Pero Fidel, ése que había delegado (momentáneamente), era Castro, era Cuba.

Agotábamos nuestros últimos días en el paraíso y nada más me importaba. Tal vez lo pensé durante un instante: tan cerca de Cuba... si se muere Fidel... y yo sin visitar La Habana... me va a dar algo. Pero eran los últimos días en el paraíso y yo sólo soñaba con exprimir los días, las horas, los minutos. Sólo soñaba con dejarme arrastrar de esa mano hasta el Parque, o tomarnos un licuado, o una chela en la Divina, o comer los tacos de Doña Rosa, o perdernos en la trova, besarnos bajo las palmeras y pasear por Córdoba, sabiendo que cada cosa era última y era única. Que no volvería nunca más.

Hoy Fidel aún no ha muerto y yo, lejos de Cuba, sigo sin haber visitado La Habana. Han pasado 19 meses, dicen los periódicos, fuera del paraíso y ya no me dejo arrastrar, ni bebo licuados, ni chelas, ni como tacos. Y Fidel, ahora, ya sólo hay uno, y teoricamente deja la política, y se abren nuevos tiempos, y quizá las cosas cambien. Y nadie sabe nada.

Y se acaba una época (algunos dicen que empezó a terminarse hace 19 meses).
Se acaba.
Y no sólo en Cuba.

5 comentarios:

Avan dijo...

Deja el poder el líder de un país pequeño, de unos 10 millones de habitantes, pobre en recursos naturales…. Un país insignificante, sin embargo, la noticia se convierte en la portada de todos los periódicos del mundo. Por algo será. Un hombre solo no es nadie, no puede alcanzar tanta importancia, tanta relevancia ni tanto poder partiendo de algo tan pequeño como es Cuba, algo tendrá que ver la gente de ahí, digo yo. El tiempo lo dirá, pero no creo que el cambio sea tan drástico como avecina mucha gente. Hablo, siempre, desde mi más absoluta ignorancia.

Señor-INA dijo...

todo se acaba y empieza, todo inicio es un final y todo final un inicio... aunque no la incertidumbre de saber si lo que vendrá será mejor o peor es una incognita... de todas formas... no hay que tener miedo... yo solo espero que no haya que seguir enviando jabones, lápices de colores y cuadernos por correo postal en paquetes de dos kilos como hace mi abuela... eso es triste...

Anónimo dijo...

la habana seguirá estando ahí, aunq ya no esté...de toas formas no pierdas tiempo y empieza a organizar tus vacaciones de este verano....destino: la Habana

Anab dijo...

El anónimo está preñado de sabiduría. La Habana sigue en su sitio, y podrás conocerla cuando te lo propongas (y tengas dinero claro).Piénsalo el verano que viene, o cuando hagas ese viaje que seguro harás.
Me ha gustado mucho tu blog
Saludos

María dijo...

La Habana sigue ahí...es cierto...pero el océano es taaan largo... y los boletos tan caros...pero ahi queda el proyecto...

Anabel...bienvenida al blog!!!

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La parte niña del vestido a rayas