viernes, 6 de junio de 2008

El balcón de los viernes


Cada viernes, desde que Febrero quiso que calentara el sol, Hugo pasaba cada tarde por su calle y la observaba comer despreocupada en el balcón. A veces sola, a veces en compañía. Pero siempre brillando con luz propia, siempre iluminándole entero.

Cuando eran dos, entonces siempre escuchaban boleros y se miraban a los ojos y lamentaban amores contrariados y besos no merecidos que habían entregado sin preguntar. Se reían, se reían mucho y a veces lloraban también.

Cuando estaba sola, la chica del balcón, que era chica de sol y de cielo sin nubes, escuchaba voces cascadas, guitaras rabiosas, frases en inglés, y cantaba desentonando muerta de la risa. La chica de sol casi siempre fijaba la vista en algún punto impreciso y bebía cerveza con parsimonia saboreando el viernes recién estrenado, los planes para aquella noche, la vida.

Todo eso lo imaginaba Hugo al espíarla durante los 10 minutos que tardaba en cruzar por delante de su casa, a paso lento, muy lento, aunque a él, que le hubiera gustado quedarse allí la vida entera, le parecía que todo sucedía rápido, muy rápido. Su vida en común, el total de minutos que habían compartido y que apenas alcanzaba un par de horas, era suficiente sin embargo para que Hugo suspirara cada vez que caminaba por aquella calle, viernes o no, y observara con ansia el balcón, que ignoraba cada una de sus miradas, cada uno de sus pensamientos.

Pero la primavera vino lluviosa y el balcón se cerró cada viernes. Hugó dejó de alargar sus pasos y estirar el tiempo- para qué- seguro cómo estaba de que con ese gris, con esa lluvia, la chica de sol no se asomaría a mirar por el balcón.

Por fin, bastantes semanas después salió el sol. Era viernes y Hugo se dispuso nervioso a pasar por delante de aquel balcón lleno de vida. Aquella vez, sin embargo, no escucho boleros, ni canciones en inglés, ni risas o conversaciones sobre amores contrariados. En lugar de la mesa, en lugar de la chica, el balcón lucía un cartel de Se Vende que dejó a Hugo con la sensación de que aquella chica de sol era un invierno seco, y que ahora que se acercaba el calor y el verano, la chica de sol debía haberse escapado con la lluvia.

No la volvió a ver más.

9 comentarios:

brujaroja dijo...

Qué bonita historia, María.De qué forma consigues convertir lo cotidiano en literario...Al fin y al cabo, por difícil que sea es de lo que se trata, ¿no? de convertir la vida en literatura...
Feliz fin de semana, chica de sol a rayas...

Anab dijo...

Me gusta la historia, cotidiana, romántica, triste. El sol te obsesiona, su búsqueda, la luz.
Besos, feliz fin de semana Marcella.

RGAlmazán dijo...

Me gusta. Tiene nervio literario. Pero, hija, me ha dejado triste. Igual que a Hugo.

Un beso, Salud y República

Avan dijo...

Cagon fros, normal que se cambiara de casa... ver todos los días a un tipo caminando a 0.1 km por hora mientras te observa tiene que dar caguitis!.

Mega dijo...

Yo creo que María también consigue convertir la literatura en vida, Brujarroja (a saber si lo que cuenta es pura invención y no una recreación literaria...)

En cuanto al relato, qué acido todo él. Casi tanto como la foto. ¿Habrá segunda parte?

Un beso grande

en tierra de nadie dijo...

Preciosa historia, que leo de madrugada, mientras fuera sigue lloviendo.

Amores clandestinos y platónicos.

La crisis inmobiliaria.

La chica del balcón al sol.

El bolero de Calamaro.

Ains, melancolía de domingo.

besazo, y ya ver si sale el sol de una puta vez, que este invierno empieza hacerse demasiado largo.

NáN dijo...

Qué buena historia. Está en la línea del último relato del "Retrato de un artista cachorro", de Dylan Thomas.

Un relato que me ha perseguido siempre, en sueños y en pesadillas.

Señor-INA dijo...

la chica no miro más allá del balcón, es una pena... ya sabes que estos días estoy puntillosa con el amor... ayssss

María a rayas dijo...

brujaroja...hay que darle una vuelta a la realidad para hacerla un poquito más dulce, o más interesante...mira que me gusta cambiarle los finales...manías que tiene una...

Mega...segunda parte???tendré que pensarlo!!! ( y así vemos si le damos una alegría a rgalmazan que se nos quedó triste...)

Nán buscaré el relato...a ver, a ver...(curiosidad)

anab...obsesión de luz...siempre!!!
ETDN...me escapé al sur...aquí achicharraos...llevaré un poco de sol el miercoles...

avan...siempre sacando punta...grrrr...

señor-ina...aaaaaaaaay....que voy a hacer contigo??

besos gordos

Cuento a la vista

Cuento a la vista
La parte niña del vestido a rayas