jueves, 25 de junio de 2009

17



No recuerdo mi cara cuando tenía 17. No sé si estaba más o menos guapa, si al reírme no me salían en los ojos las arrugas que me salen ahora, si mis dientes no estaban amarillos, si llevaba la raya a un lado o el pelo largo. Sé que no tenía flequillo pero no recuerdo si me daba por sonreír tanto como ahora, si llevaba ropa oscura, suspiraba cada dos por tres o estaba malhumorada más a menudo. He olvidado los libros que leía y a duras penas reconozco los sueños que perseguía. Ha pasado el tiempo y he perdido la conciencia de los años, de los 17.

Recuerdo sin embargo tu cara. Guapo, tan guapo como sólo los 17 y el primer amor pueden hacer a una persona. La mirada limpia y tímida, las manos torpes, el discurso fácil. Recuerdo haberte odiado durante los 17, haberlo intentado al menos 17 veces para darme por vencida otras 17 veces más. Recuerdo haberte buscado con ansia, haber hablado de tí por las esquinas, bajo la lluvia, bajo la embriagadora adolescencia de fines de semana. Recuerdo haberte mirado a los ojos y haber dicho: no puede ser. Y haber cumplido 18 enganchada al mar en calma de tus ojos profundos.

Ahora me llegan noticias del otro lado del Atlántico y te imagino feliz y enamorado. Y me encanta. Te conozco. Sé cómo eres cuando te enamoras, cómo sonríes, cómo te asusta el futuro y cuanto necesitas planearlo. Pero pienso en los 17. En el momento en que se cruzaron nuestros caminos. En lo que construimos y luego dejamos morir y en lo que volvimos a construir después. Tan bello y limpio como tu mirada a los 17.

Y ha pasado el tiempo y hemos avanzado. Pero a veces siento que no camino en línea recta, que ando dando vueltas. Siento que siempre llueve sobre mí, que llueve, no tengo paraguas y estoy perdida.

Perdida. Exactamente cómo con 17, (aunque ya no naufrague en el mar en calma de tus ojos profundos).
Perdida. Pero la adolescencia ya no me sirve de excusa.

9 comentarios:

Xavie dijo...

Hola,
Lo de caminar en línea recta, cumpliendo los pasos del propio destino es algo de raíz católica. Como nuestra educación. En realidad creo que se trata de nuestra propia historia personal de salvación. Nos educamos, crecemos, aprendemos y avanzamos.

El problema surge cuando lo del avance ya no lo tenemos tan claro. Es como el éxito: todo el mundo quiere tenerlo cuando tiene 18 años pero más tarde lo que se difumina es el concepto de éxito. Sí, quiero tener éxito, pero... ¿eso qué coño será?

En fin, que sigas así, que vas bien. :-) Y sigue sonriendo tanto.

Un beso.
X.

Aroa dijo...

a mí me gustarás con 27
diez años apuesto a que te han sentado fenomenal

Anónimo dijo...

Cual es el problema de no ir en linea recta?. Normalmente, las cosas mas interesantes estan fuera de los caminos.

No se torture señorita a rayas, sonria como solo usted sabe hacer y disfrute del viaje.

Un beso

ETDN dijo...

Me pasé la década de los 20 queriendo regresar a los 18. Cuando cumplí 30 se me pasó, afortunadamente.

Quizá comprendí que uno nunca deja de ser adolescente, pero cambia la manera de tomarse las cosas, de ver el futuro, de interpretar los sentimientos, como apunta Xavié.

Gran texto nostálgico, en cualquier caso.

bss

María a rayas dijo...

mmm...yo creo que no se trata de una vuelta al pasado, o de una mirada nostalgica. No volvería a los 17, no señor. Era más bien un análisis del momento actual a partir del pasado. Un ver cuánto hemos avanzado y cambiado, si lo hemos hecho en realidad, dónde estamos y dónde queremos llegar...

en cuanto a lo de caminar en línea recta...será la cultura judeocristiana pero es cierto que la línea recta siempre es la manera más rápida de llegar de un punto a otro...

lo que hay que ver es si merece la pena (a veces las carreteras secundarias son mucho más bonitas que las principales y nos descubren cosas mucho más interesantes, aunque tardemos más en llegar a nuestro destino)

me han entrado ganas de buscar fotos de los 17 y colgarlas...veré que puedo hacer y a ver si hay sorpresa ;-)

gracias a todos
besotote

Golden Sun Project dijo...

Es curioso como funcionan los recuerdos, apenas puede uno recordar que comió la semana pasada y un olor despierta sensaciones y recuerdos inolvidables, una palabra y se desata un mar de lágrimas...

Anónimo dijo...

Tosabu comenta:Yo si recuerdo como eras a los diecisietes y te digo que la vida es como los viejos vinos que mejoran con los años.Chiquilla¡ si tú no has empezado a tener años!Deja las añoranzas para otras épocas de la vida y disfruta de ella.
Besazo.

María a rayas dijo...

Golden Sun Project, es curioso sí. Parece increíble lo que pueden evocar ciertas cosas y como de repente puedes volver a un pasado que hacía tanto que no visitabas que ya habías olvidado.

Tosabu...dejo las añoranzas, dejo las añoranzas, pero chica...es que inspiran mucho ;-)

besitos

Anónimo dijo...

No voy a escribir un extenso comentario porque no me sale. Solo decirte que tu relato me ha sobrecogido no se si por el amor perdido, que da mucha pena, o por los años pasados que nunca volverán.

El caso es que me has hecho llorar capu.....

Por cierto he visto el guión, gracias.

Cuento a la vista

Cuento a la vista
La parte niña del vestido a rayas