lunes, 18 de enero de 2010

Yo, la más bella...

Nunca creí que acabaría así.
Yo, la más bella del lugar, coqueta, original, preciosa.
Imaginaba un futuro prometedor y era feliz mirando desafíante a todo aquel que se acercara a observarme con ojos de deseo. Yo, tan exclusiva, tan moderna, con ese punto pedante y a la vez gamberro.

Había acabado viviendo justo en el lugar que merecía, en la calle más in de la ciudad más cool. Me sentía segura de mi misma y esperaba, como todos esperamos, esa persona especial que me mirara con ojitos lujuriosos, que decidiera pegarme a su piel y decirme: eres perfecta, que con un simple movimiento de muñeca me hiciera suya.

Pero la llegada de ese alguien que cambiara mi destino, que me llevara a todas partes, presumiendo de mí ante todos, nunca ocurrió. Me quedé sin las mejores fiestas, sin las noches más largas, sin los amaneceres más intensos.
Yo, la más bella.

Ocurrió una noche sin frío. Juro que no los vi llegar: dos seres tenebrosos sin cabeza que se abalanzaron hacia el escaparate como animales hambrientos. No estamos de rebajas, pensé, qué hacen aquí. Luego los cristales rotos y el hambre de hilo, tela y cremalleras acabó con mi figura perfecta, con mi patrón sin errores, con las puntadas llenas de mimo.


Hecha un despojo me encontraron a la mañana siguiente. Alguien me salvó de la basura y en qué momento. Habría preferido morir en la hoguera que convertirme en lo que soy ahora: un vulgar trapo de limpiar. Desde entonces he visto cosas que nunca creeríais.
Yo, la más bella...

10 comentarios:

Anónimo dijo...

Tosabu dice.......
¿Desde cuando los maniquí tienen sentimientos? Desde ahora los miraré con más respeto.
Besitos para la reina del escaparate

alicia dijo...

No es la primera vez que un maniquí desata pasiones. Ahí estaba la novia vestida de azul de Serrat. Al final todo acaba en rotura de escaparates y corazones estallados. Me gustó leer tu historia, como siempre.
Un abrazo, bella

Peludo dijo...

Es extraño, pero me esperaba un final bastante diferente leyendo el principio.
Tiene un algo de épica: ese ver cosas que nunca creeríamos funciona igual que en Blade Runner, le da un trasfondo al personaje que uno se imagina vastísimo.

Me gustó ^^
Besos

la chica de las biscotelas dijo...

qué preciosidad!!! ufff, seguiré pensando sobre ello...

Álvaro Dorian Grey dijo...

Qué original, te felicito, me ha gustado.
saludos y salud

virgi dijo...

¡Vaya un final pa' la más más!
Bueno, de todo se aprende. Verás que sí, no desesperes.

Besitos, guiños

O. dijo...

No es una novela histórica: opalazon.blogspot.com

Fleischman dijo...

Mejor ser maniquí que no tener siquiera percha, como un servidor. Me gustó mucho, Marirrayas.

ANABEL dijo...

Muy buen texto, pobre, la más bella... ¿tendrá más aventuras que contar Marcella?
En fin, yo creí que me estabamos tratando de una chica frívola y era un maniquí de lo más profundo.
Besos

María a rayas dijo...

Anabel, en realidad era un maniquí frívolo que a fuerza de limpiar baños profundizó (en el agujero del váter, supongo...;-)

Fleischman...percha percha si tienes, que yo te he visto con la camisa metida por dentro y ganas mucho ;-)

Virgi...guiño para tí también ;-) (y van tres...hoy acabo bizca...)

Álvaro, me alegro que te haya gustado...beso de vuelta

Chica de las biscotelas, es que es como para penarlo...desde luego la vida no es nunca lo que uno imagina...

Peludo, qué final te imaginabas...en el fondo he sido una efectista de cuatro pares de narices...pero era tan fácil...

Alicia, en el fondo no es un corazón roto como un escáparate hecho trizas...pedazos por todas partes...

Tosabu...hasta las cosas más inesperadas tienen sentimientos...así que hay que andarse con ojo....

Un abrazo fuerte a todos

Cuento a la vista

Cuento a la vista
La parte niña del vestido a rayas