miércoles, 7 de julio de 2010

Venecia y el diablo

Antes eran los condenados a muerte los que suspiraban en aquel puente ante la última visión de aquella Venecia decadente. Ahora, si lo que dicen los periódicos es de verdad y es para siempre, serán los turistas y los amantes los que suspiren al pasar frente a este monumento empapelado en capitalismo.


Pero no es nuevo. El alma de Venecia fue vendida al diablo hace ya mucho tiempo, convertida en un parque temático del romanticismo y la decrepitud.


Los turistas captaban Venecia con la cámara y se olvidaban de bebérsela con los ojos y con el corazón, de esconderse por callecitas vacías, de pasar del Gran Canal y buscar los locales cochambrosos alejados del gentío. Pero aún podía ver quien sabía mirar, aún podía encontrar aquel que buscaba. Aún no estaba todo perdido.


Tal vez no vuelva nunca a Venecia. La dejaré estática y envuelta en niebla en mi memoria. Con todo lo malo de aquella semana santa que la recorrimos con la torpeza del turista que solo mira el plano, con todo lo bueno de aquel diciembre con nieve, con el sudor del verano y el vino blanco despertando nuestras ganas, con la lluvia de noviembre y la amenaza de una despedida. Con el rumor de la gente y el silencio de sus callejones y su forma de pez que quiere escurrirse y huir.


Escapar.

No ya de la decadencia, eso quedó atrás.

De la desolación.

Del futuro.

5 comentarios:

Álvaro Dorian Grey dijo...

Venecia es increíble, maravillosa...no tengo palabras...
si quieres volver a recorrer sus calles, lee algún libro de Donna Leon, además de intriga, volveras a Venecia
saludso y salud

NáN dijo...

Cada cierto período de años (en los últimps 32 años) he ido a Venecia. Siempre a primeros de febrero, prestando atención al carnaval para no estar).

Hace dos, me resultó horrible, en la misma época. Incluso había gente en los barrios alejados que solía recorrer.

Tomé una decisión y se lo dije a Lola: es mi último viaje a Venecia.

Ella pasa 6 o 7 veces al año y siempre me dice: no re ablandes y no vuelvas, tu Venecia ya no está.

María a rayas dijo...

Pues sí, Nano, tal vez sea la mejor decisión. Al lugar donde has sido feliz...no debieras tratar de volver...

Álvaro, apunto el autor y me quedo con el recuerdo. Las ciudades existen en nosotros...


un beso fuerte a los dos!

alicia dijo...

Venecia siempre tiene una callejuela por descubrir y realmente los turistas se concentran en un par de barrios. Siempre hay un punto de fuga en la ciudad, una barca a punto para emprender un viaje distinto. Hasta es posible que cada noche los canales se retuerzan y cambien su curso creando nuevas calles. No seais tan radicales y dad una nueva oportunidad a la vieja loba...

María a rayas dijo...

Alicia...ya veremos...no se trata de oportunidades, se trata de no traicionar recuerdos...pero quien sabe...la vida da tantas vueltas...

un abrazo!

Cuento a la vista

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La parte niña del vestido a rayas