miércoles, 17 de noviembre de 2010

tiempo de revolución



Es tiempo de revolución reza un cartel junto al albergue donde se quedaron las visitas. Proceso la foto y la subo a Internet. La comparto por si alguien más quisiera darse por enterado y hacer algo. Pero afuera hace viento y llueve y todos los árboles han perdido sus hojas y parecen esqueletos que quieren atraparnos. Es tiempo de revolución pero dentro, mi cuerpo es pesado, mi mente está confusa y solo puedo escuchar música mientras contemplo como la oscuridad se adueña de la ciudad y la desgana tiene forma de pijama.

Alguien toca una trompeta en el interior de mi ordenador y hablamos de qué hacer. No se nos ocurre nada, así que seguimos dándole vueltas al mismo tema. Siento un desamor que no me pertenece y mi cabeza deshecha la idea. Es solo un dolor reflejo que está a muchos kilómetros de aquí. Qué sentido tiene preguntan algunas y Macarena se aferra a la cabeza rubia y amada, como si con ese gesto nos pusiera a salvo a todas.

Al otro lado de este Berlín mojado, las calles de mi infancia andan inquietas, pero esa no es la revolución que reza la pintada. No destila optimismo, como las luces de neón sobre la pared de cemento. Los corazones rotos nunca fueron una revolución sino una guerra perdida.

Paseamos por esta ciudad que es muchas ciudades. Arañamos la historia bajo el paraguas mientras alguien nos cuenta. Aquí es historia lo que queda y lo que no queda. Lo destuido y reconstruido, lo que borraron pero no olvidaron. Nos bebemos una cerveza y luego otra y medimos los centilitros del licor dorado que nos hincha la barriga en un bar con nombre de revolucionario. Nos reímos y la revolución somos nosotros, que queremos comernos el mundo, la noche, esta ciudad. Tanta es el ansia que acabamos premutaremente en la cama. 
  
Pero así acaban siempre todas las revoluciones.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Y allí o aquí cada uno con su Revollution...que dura la vuelta eh?? Gracias morritos rojos por tanto amor estos días mezclados con historia..te echábamos de menos.

alicia dijo...

Tienes razón... casi todas las revoluciones se ahogan en el fragor de la noche y se terminan durmiendo prematuramente. Esa palabra en el cemento es pura electricidad. Aunque solo dure un instante.
Besos

Sara dijo...

Las calles de tu infancia andan inquietas... y yo a veces quisiera no estar tan lejos de ellas... Yo también he venido hasta este otro lado para vivir Mi Revolución pero, como a tí, se me ha quedado el cuerpo pesado; cómo se pueden tener tantas ganas y desganas a la vez???
Sólo tengo una queja; los corazones rotos no son una guerra perdida, en todo caso, una batalla... porque además de corazones, el mundo está lleno de bicicletas, paraguas, cervezas, brunchs al sol dominguero, cicatrices en el asfalto, muros pintados, comidas tradicionales desconocidas, fiestas balcanicas que nunca llegaron, botellas de pacharán requisadas... Sólo tenemos que esperar un poco para poder llevar todas esas cosas a nuestras calles inquietas...
Vielen Dank otra vez, chica guapa de rojo ;)

NáN dijo...

Pues esta es la letre de LE temps de vivre (la negrita del cuarteto es mía).

Nous prendrons le temps de vivre,
D'être libres, mon amour.
Sans projets et sans habitudes,
Nous pourrons rêver notre vie.

Refrain
Viens, je suis là, je n'attends que toi.
Tout est possible, tout est permis.

Viens, écoute, les mots qui vibrent
Sur les murs du mois de mai.
Ils te disent la certitude
Que tout peut changer un jour.


Nous prendrons le temps de vivre,
D'être libres, mon amour.
Sans projets et sans habitudes,
Nous pourrons rêver notre vie.


Y paverla,
http://www.youtube.com/watch?v=8Eutjnnz4hE

Anónimo dijo...

Me encanta, me encanta......
La vida es un tio-vivo que unas veces etás a arriba y otras abajo.
Ya subirá.

María a rayas dijo...

Sara, Maki, gracias a vosotras por la visita, la ciudad se redescubre una y otra vez con cada persona que viene a verme. Una visita gastronómica, histórica y amorosa a partes iguales. Por cierto, recogí la botella de pacharán el viernes (a las 6 de la mañana, jijijiji) Está a salvo en mi casa...

Alicia, pensábamos que era una pintada hasta que nos pilló la noche y el tiempo de revoluciión seguía brillando sobre el cemento

Nano, ahora mismo voy a subir la canción al post. Gracias por la sugerencia...

Anónimo...me encanta también lo que dices. La vida es un tiovivo y ya subirá (no diremos que ya bajará...)

un beso!

Cuento a la vista

Cuento a la vista
La parte niña del vestido a rayas