miércoles, 2 de enero de 2008

La Fernsehturm y 2milMadrid

Soy de las que nunca abandona la fiesta antes de tiempo porque siempre tiene la esperanza de que lo bueno está a punto de llegar. Por eso siempre cierro bares y veo amaneceres. Por eso me desconciertan los finales de año. Porque acaban siempre con la sensación de que lo bueno está a punto de llegar. Pero ya no ese año.

Empezamos 2008 sin sobresaltos, en una casa vacía que se me cae encima, tratando de retener la intensidad de un año de cambios que no cambiaron casi nada, de sueños cumplidos que nos supieron a poco, de esperanzas que trasladamos de estación en estación.

2007 es (fue) Berlín y una nueva María. La que se cortó los rizos el penúltimo día de 2006 en un intento por reorganizar su vida. La que el 2 de enero se compro un billete sin fecha de regreso. A la ciudad talismán. A la ciudad del muro.

Berlín no pasó del verano, pero su sombra me acompaño hasta el final, como la sombra de la Torredelatelevisión, esbelta, escueta, deliciosa y perfecta, alcanza todos los rincones. La echo de menos.

Respiro Madrid y me voy curando de la enfermedad Berlín, como ella me curó a su vez de México. Una espina saca a otra. Y Madrid me sonríe y aunque, sin éxito, busco la
Torredelatelevisión entre los coches de la Gran Vía, me siento feliz. Encantada de habernos conocido. Madrid y yo. Viejos amigos que se han dado cuenta de que es hora de vivir un romance.

Empieza 2milMadrid. Adios 2milBerlin. Volveremos pero no seremos los mismos.

La
Torredelatelevisión, en cambio, sí.

(por suerte)

1 comentario:

Raquel dijo...

pequeña... en nuestro diálogo bloggero te diré que Madrid es una amante fiel y apasionada... y, aunque ahora sea fría... está llena de luz, de música y olor... también es una amante más cara... le gustan más los lujos que a Berlín, pero ella te lo compensará... siempre...

Bienvenida a 2MilMadrid!!

Cuento a la vista

Cuento a la vista
La parte niña del vestido a rayas